El cultivo del olivo y la elaboración del aceite de oliva están estrechamente vinculados a nuestra historia. El Olivo ("Olea Europea") fue introducido en la Península Ibérica por los fenicios y los griegos. Los romanos expandieron su cultivo y mejoraron las técnicas de producción de aceite. Los aceites de Hispania, considerados como los de mayor calidad, eran consumidos habitualmente en Roma y otras muchas partes del Imperio. Posteriormente, los árabes perfeccionaron las técnicas de obtención de aceite y tan estrecha fue su vinculación con este producto que la palabra española "aceite" proviene del árabe "az-zait", que significa jugo de aceituna. Hoy, el cultivo del olivo está extendido por casi todo el país, pero la mayor parte se concentra en Andalucía, especialmente en las provincias de Jaén y Córdoba.Como resultado es esta larga tradición, conservada y desarrollada a través de los siglos, España es hoy día el primer productor y exportador mundial de aceites de oliva.